lunes, julio 23, 2007

TLCAN, ALCA y OMC: un solo frente
por Peter Rosset / publicado en El Nuevo Diario

Hoy en día los pueblos de las Américas, desde Alaska y Canadá hasta la Tierra del Fuego, somos víctimas de la consolidación de un solo modelo económico y social que subordina las necesidades de la gente a los intereses de las grandes corporaciones trasnacionales y los poderosos bancos financieros. El mismo fenómeno ocurre a nivel global, pero es brutal en las Américas, dado que el gobierno de Estados Unidos -y las trasnacionales de capital estadunidense que están detrás del gobierno- buscan crear reservas privadas para que las corporaciones estadunidenses cuenten con una desleal ventaja competitiva en su guerra comercial contra sus competidores europeos y japoneses.
Si bien el modelo neoliberal tiene muchos componentes -recorte drástico de presupuestos en servicios básicos, privatización de empresas e instituciones estatales, y hasta del agua y la vida misma- su centro es la famosa "liberalización del comercio", porque las grandes empresas de los países del norte tratan de conquistar los mercados del sur.
Desde fines de los 70 Estados Unidos buscó abrir los mercados del sur, lo que ha significado una presión indómita sobre estos países para que eliminen todo tipo de barreras a empresas y productos extranjeros: aranceles (impuestos sobre bienes importados), cuotas (límites anuales o mensuales sobre las cantidades de bienes determinados que se pueden importar), contratos preferenciales para la compra de bienes nacionales, y todo subsidio o preferencia que esos gobiernos daban a sus productores nacionales, sean industriales o agrícolas.
Al principio la presión se ejercía mediante la subordinación del Banco Mundial y el FMI a los intereses de Estados Unidos y las trasnacionales, utilizando los famosos "ajustes estructurales" para forzar la apertura de los mercados del sur. Posteriormente la presión pasó al terreno del ahora exánime del GATT (Acuerdo General sobre Comercio y Aranceles), convertido ahora en Organización Mundial del Comercio (OMC), y las negociaciones de acuerdos regionales (TLCAN entre México, Estados Unidos y Canadá, y ahora ALCA para todas las Américas) y bilaterales, en las que Estados Unidos se sienta con los gobiernos de los países para presionarlos uno por uno.
A pesar del cambio de terreno, la meta ha sido la misma: abrir los mercados para que puedan ser usurpados por las corporaciones e inversionistas del primer mundo, especialmente Estados Unidos. Los resultados han sido devastadores, sobre todo en países miembros de los nuevos acuerdos, como en el caso de México con el TLCAN. Desde 1994, cuando entró en vigor, el porcentaje de la población mexicana que vive en la miseria aumentó de forma exorbitante y se ha producido una quiebra general de la pequeña y mediana empresas, resultando en la pérdida masiva de empleos. Por si fuera poco, el campo ha sido inundado con maíz importado de Estados Unidos a precios subsidiados por el gobierno estadunidense, de tal manera que centenares de miles de campesinos ya no pueden competir en el mercado de maíz -alimento básico del pueblo mexicano- y han sido obligados a abandonar sus tierras. Y 2003 será peor.
Habrá que entender bien que Estados Unidos busca lo mismo de todos los países: abrir sus mercados para que las empresas extranjeras puedan conquistarlos, desplazando a los productores nacionales de sus propios mercados. El resultado siempre será el mismo: mayor desempleo, salarios más bajos, más desplazamiento del campesinado -o sea, un costo social altísimo, pérdida enorme de soberanía y el retraso total de la búsqueda de un desarrollo económico nacional equitativo con espacio para todos. Hay que entender el TLCAN, el ALCA, la OMC y los acuerdos bilaterales como parte de lo mismo. Estados Unidos acosa a los gobiernos de cada país, y lo que no puede obtener en las negociaciones del ALCA lo quiere ganar en la OMC, y lo que no puede sacar de ninguno de los dos lo busca con una negociación regional o bilateral.
Firmar los acuerdos de la OMC en el ministerial a celebrarse en Cancún en septiembre 2003 significaría consolidar todos los países dentro de una gran economía global con la que Estados Unidos quiere asegurarse reservas privadas para que sus corporaciones tengan mayor acceso que las de Europa o Japón, garantizando su dominio. En otras palabras, estas reservas privadas podrían ser el TLCAN y el ALCA, lo cual hace más evidente que éstos, junto con la OMC, son parte de la misma arquitectura neoliberal global. No importa desde qué ángulo lo veamos: hay que suspenderlos o abrogarlos si queremos tener la esperanza de crear una nueva América.
El TLCAN, ALCA y la OMC son un solo frente de lucha contra la consolidación del modelo excluyente del neoliberalismo a nivel continental y global. La suspensión del capítulo agrícola del TLCAN y las derrotas del ALCA y de la OMC, ese último en Cancún el año entrante, representarían pasos importantes hacia la otra América, que es posible.
Codirector de Food First-Instituto de Políticas de Alimentación y Desarrollo, Estados Unidos.http://www.foodfirst.org

lunes, julio 09, 2007






La nueva estrategia de control
El dominio "democrático" y la lógica "antiterrorista" en América Latina




En los 80, salvo en Colombia, los militares de la "seguridad nacional" ya habían terminado con la izquierda revolucionaria y la resistencia armada en América Latina, había desaparecido la URSS como punto de referencia logística y organizativa de los movimientos revolucionarios, y Washington resolvió imponer un orden regional de dominio basado en el pacifismo, la democracia y los derechos humanos. En la nueva estrategia de dominio -sustitutiva del "viejo orden militar"- se impuso la "guerra contraterrorista" como nueva lógica de control político y social en la región.
A) El dominio "democrático"
Tras la desaparición de la URSS y de la Guerra Fría por áreas de influencia en América Latina, Washington implantó un nuevo sistema de control político y social que se situaba en las antípodas del anterior (basado en gobiernos y dictaduras represivas), y que explotaba el consenso masivo que despertaba la apertura de procesos constitucionales después de largos años de dictaduras militares con supresión de elecciones y parlamentos.
Paralelamente, y en el plano político, en la década del 80 los gobiernos "democráticos" fueron sustituyendo a los viejos y gastados gobiernos militares mediante elecciones, procesos constitucionales, y banderas de defensa de los derechos humanos.
En una Latinoamérica dormida por el "pacifismo", donde ya no existen métodos violentos de toma del poder revolucionario, sin huelgas generales, sin tomas de fábricas o de empresas, sin ataques contra los bancos o las trasnacionales, con movimientos sociales "revolucionarios" financiados y "domesticados" por las ONG del Imperio, el dominio militar abierto se había tornado obsoleto.
En otras palabras, la estrategia del control político y social por medios militares, fue sustituida gradualmente por administraciones civiles, poderes ejecutivos, parlamentos y cortes de justicia totalmente maleables a los intereses y objetivos de Washington y las trasnacionales capitalistas en la región.
Ese sueño que los bancos y las trasnacionales imperiales no pudieron concretar con las dictaduras y los golpes militares diseñados en el Departamento de Estado, hoy se cumple con la aceptación pasiva del sistema capitalista como "única alternativa", modelada masivamente en los cerebros por los sacerdotes de las grandes corporaciones mediáticas que han sustituido a los curas y a los maestros en la orientación de conducta social.
Ya sin hipótesis de conflicto "subversivo" los ejércitos de "seguridad e inteligencia" privados fueron sustituyendo más eficientemente en el control social y político a las vetustas y desmovilizadas tropas de los ejércitos represores latinoamericanos que ya habían perdido vigencia con el ingreso de las democracias made in USA en los ochenta y los noventa.
Con una Latinoamérica domesticada por la democracia made in USA y los gobiernos dependientes (por derecha y por izquierda), la lógica del control social y político ya no la ejercen los militares y los tanques, sino los nuevos ejércitos de dominación: los medios de comunicación que nivelan a las mayorías desposeídas y a sus dirigentes en la doctrina de la resignación, haciendo realidad aquel precepto de máxima: la paz es el negocio del dominador.
Con la desaparición de la guerra por áreas de influencia con la URSS , las viejas consignas "anticomunistas" de las dictaduras militares formadas en la Escuela de las Américas fueron sustituídas gradualmente por las banderas de la lucha contra el terrorismo, las drogas y el crimen organizado con las que hoy EEUU justifica su injerencia intervencionista en la región latinoamericana.






B) La lógica "antiterrorista"
Ya desaparecido el "peligro rojo" con la URSS, y con un creciente proceso de conflictos sociales en varios países del área, ahora se intenta nivelar a las inteligencias militares y policiales regionales en la nueva hipótesis de conflicto: la "guerra contraterrorista" que sustituye en el tiempo a la "guerra antisubversiva" aplicada por las dictaduras militares de la década del setenta.
Sin focos de lucha armada (salvo Colombia), sin movimientos revolucionarios vertebradores en el continente o en el mundo, con la socialdemocracia "progresista" convertida en alternativa de "cambio", las guerras por el control social ya no se desarrollan en plano militar sino en el plano de la inteligencia y de la manipulación mediática con el "terrorismo" y la "seguridad".
Las nuevas hipótesis de conflicto regional y las coordenadas de control militar-estratégico se trazan a partir de la "guerra contra el terrorismo", que reemplaza en la lógica doctrinaria imperial a la "guerra contra el comunismo" de la década del setenta y de la era reaganiana en Latinoamérica.
La hipótesis de trabajo existe, en forma casi simultánea a los planes de Washington tras el 11-S, y salió de las entrañas de la CIA, de la Agencia de Seguridad Nacional, el FBI, y la Agencia de Inteligencia para la Defensa, es decir, de los máximos proveedores de inteligencia a la Casa Blanca.
Para los que manejan y procesan información estratégica, el sustento funcional del plan, su argumentación central, fue claramente expresado por el entonces director de la CIA, Porter Goss, durante un informe que brindó ante el Senado, a fines de febrero de 2004.
En su exposición ante el Comité de Inteligencia del Senado el director de la CIA señaló que las "células clandestinas" de la red Al Qaeda, los "terroristas" de las FARC, y las ambiciones nucleares del régimen de Irán, son las principales amenazas que enfrentan los intereses de EEUU en el mundo.
A este plan se le suma -como táctica de "cierre" complementario- la estrategia desarrollada en forma permanente por el Departamento de Estado para complicar a Cuba y Venezuela con las FARC en supuestos planes y operaciones para desestabilizar la región, principalmente Bolivia.
En sus primeros pasos, la metodología de mezclar en una misma bolsa a Cuba, Venezuela, las FARC y las organizaciones combativas de ultra izquierda (sobre todo de Bolivia) intentaría demostrar que el "terrorismo", tanto local como internacional, está operando en forma fusionada para potenciar sus resultados "criminales" a nivel mundial, incluido el territorio latinoamericano.
La nueva estrategia -expresada casi crudamente por los jefes militares y de inteligencia estadounidenses- busca instalar la "guerra contraterrorista" global en América Latina mezclando a las FARC y otras organizaciones armadas con planes del "terrorismo internacional" orientados a vulnerar la seguridad nacional de EEUU y a desestabilizar toda la región.
En marzo de 2005, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, visitó América Latina para cerrar (mejor dicho, imponer) acuerdos concretos ya en curso contenidos en la nueva estrategia de guerra contraterrorista global que Washington y el Pentágono ya tienen diseñada para la región, tal cual como fue expuesta en el Congreso estadounidense por el jefe de la CIA, Porter Goss, y el entonces comandante del Comando Sur de EEUU, general Bantz Craddock.
Es en ese punto donde la estrategia regional imperial-estadounidense se enlaza con la red latinoamericana de espionaje montada por la Central de Inteligencia (CIA) estadounidense y el servicio de inteligencia israelí (Mossad), cuyo objetivo central -sostenido institucionalmente tanto por EEUU e Israel es la "guerra contraterrorista" desarrollada en el campo de la inteligencia, de los medios de comunicación y de las operaciones especiales.
Dentro de este nuevo esquema los servicios de información latinoamericanos se convirtieron en sucursales de las políticas de inteligencia diseñadas para el control operativo y estratégico de Washington y Tel Aviv en la región.
Las nuevas hipótesis de conflicto "terrorista", a su vez, buscan complementar y dar sustento "doctrinario" a las legislaciones de mano dura y de criminalización de conflictos sociales que ya funcionan en muchos países de la región, caso de Argentina, el Estado con mayor cantidad de presos políticos de la región.




D) La nueva estrategia de control
Así como los preceptos doctrinarios de la "doctrina de seguridad nacional" identificaron al "subversivo" como el principal enemigo de la "libertad" y el "orden", la nueva doctrina sitúa al "terrorista" como la fuente del "caos" y la "violencia" que amenazan por igual a toda la región.
Ya sin hipótesis de conflicto "subversivo" los ejércitos de "seguridad e inteligencia" privados fueron sustituyendo más eficientemente en el control social y político a las vetustas y desmovilizadas tropas de los ejércitos militares represores latinoamericanos que ya habían perdido vigencia con el ingreso de las democracias made in USA en los ochenta y los noventa.
El "cuco terrorista" de las FARC, convertidas en una "Al Qaeda latinoamericana", es el caballito de batalla que están utilizando el Pentágono y la inteligencia norteamericana para abrochar dentro de un "modelo colombiano" a todos los gobiernos de la región.
Complementariamente a la "lucha contra el terrorismo" se desarrolla la lucha contra el narcotráfico y el "crimen organizado", en cuyas hipótesis de conflicto se busca ensamblar en una estrategia y un funcionamiento común a los ejércitos, las policías y los servicios de inteligencia latinoamericanos.
Operativamente la "guerra contraterrorista" busca alinear -mediante acuerdos de cooperación militar, tratados, entrenamiento y operaciones conjuntas- a los servicios de inteligencia, policías y ejércitos regionales en un plan estratégico de "combate contra el terrorismo", cuyo eje organizador y operativo se centralice en el Comando Sur de Estados Unidos.
El FBI norteamericano está presente además en las delegaciones diplomáticas de Brasilia, Buenos Aires, Santiago de Chile, Caracas, Bogotá, Ciudad de Panamá y Ciudad de México y cuenta con 53 oficinas en el mundo para la "lucha contra el terrorismo".
Detrás del "terrorista" se agazapan el negocio de las drogas, la prostitución, las mafias y las armas, pero, básicamente en sus entrañas acechan los viejos fantasmas del "caos" y de la "violencia", cuyo enganche con los conflictos sociales sintetiza el flamante objetivo neo-represor de la "guerra contraterrorista" de EEUU e Israel en el continente.
Además, con la "guerra contraterrorista" como telón de fondo se pone en marcha un plan geopolítico estratégico con el cual Washington intenta afianzar su dominio geo-militar estratégico sobre las estructuras económicas y los recursos naturales y de biodiversidad de la región.
Mediante el acuerdo con Paraguay el imperio norteamericano estableció un anillo militar sobre el acuífero guaraní, una de las mayores reservas de agua potable del mundo.
Desde su emplazamiento militar estratégico en suelo paraguayo, el Pentágono ya controla las monumentales represas hidroeléctrica, de Itaupú y Yaciretá, monitoreando y teniendo bajo su radio de influencia militar a los mayores potenciales de energía de la región.
La fuerza aérea norteamericana podrá alcanzar, en solo minutos, blancos en el Amazonas, en el Mato Grosso, o en la propia represa de Salto Grande en Uruguay.
Además de permanecer alerta y en capacidad de prevenir y/o abortar cualquier brote de "conflicto", sea militar, social o político, que pueda alterar los estándares del dominio estadounidense en la región.
El emplazamiento militar en la Triple Frontera, argumentado por el "peligro terrorista", le permite al Comando Sur estar cerca de las cinco fronteras (Colombia, Ecuador, Perú, Brasil y Venezuela) donde se halla la gigantesca bolsa de petróleo compartida.
Agua, gas, petróleo, biodiversidad y una plataforma continental (la Amazonia), vitales para su supervivencia futura, se presentan como los detonantes principales del plan de control geopolítico-militar de las cinco fronteras desarrollado por Washington bajo la fachada de la "guerra contra el terrorismo".
En cuanto al control geopolítico: la estrategia "contraterrorista busca alinear en un mismo programa y en una misma agenda política a los gobiernos regionales -tanto "progresistas" como "neoliberales"- en un eje vertebrador central que es la defensa de la democracia regional amenazada por el narcotráfico y el peligro del "terrorismo internacional" (Plan de acción institucional).
En cuanto al control militar: busca alinear -mediante acuerdos de cooperación militar, tratados, entrenamiento y operaciones conjuntas- a los servicios de inteligencia, policías y ejércitos regionales en un plan estratégico de "combate contra el terrorismo", cuyo eje organizador y operativo es el Comando Sur de Estados Unidos (Plan contraterrorista).
En cuanto al control social: busca alinear a los gobiernos regionales -mediante convenios de seguridad y entrenaamiento conjunto- en un mismo plan represivo contra los conflictos sociales, cuya consigna aglutinadora es la de preservar a la sociedad del "caos y la violencia terrorista" de las organizaciones sociales, los sindicatos y los partidos de izquierda que proponen y realizan huelgas, tomas de fábricas o de empresas, o bloqueos de rutas (Plan de contención de conflictos sociales).


La "democracia blindada"
Este plan estratégico general se cierra con el nuevo proyecto del Departamento de Estado de reinsertar nuevamente a las fuerzas armadas latinoamericanas en tareas de represión interna, configuradas dentro de la llamada "guerra contra las drogas, las pandillas, la delincuencia común y el crimen organizado" que complementan a la "guerra contra el terrorismo" en la nueva estrategia de dominio regional.
El proyecto busca insertar a las FFAA en una nueva hipótesis de seguridad regional, no ya basado en un "orden militar" (como la vieja Doctrina de seguridad Nacional) sino en un "orden democrático" y preservando la gobernabilidad constitucional.
Se trata de un salto cualitativo transformacional, donde las FFAA recobran su poder represivo no ya desde un gobierno militar (de facto e ilegítimo), sino desde un gobierno constitucional legitimado por el voto popular.
Y la nueva hipótesis de conflicto ya no es defender a la nación de un enemigo ideológico (el "rojo subversivo" proveniente de la Unión Soviética) , sino de un enemigo "terrorista" (proveniente de las redes islámicas internacionales) que se inserta en las sociedades a través del narcotráfico y el crimen organizado.
Esa es la tesis central de la "democracia blindada" que Washington está estudiando aplicar para detener los conflictos sociales que se avecinan en América Latina como consecuencia de la brutal concentración de riqueza ( y su contrapartida de pobreza, desocupación y exclusión) que produce el actual modelo de explotación capitalista en la región.
Se trata, en resumen, de complementar la fachada "democrática" del dominio con la represión militar, pero "sin que se note", y con las mayorías viviendo periódicamente la euforia de "elegir libremente en las urnas".
Algo que ni al propio Maquiavelo se le hubiera ocurrido.
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jueves, julio 05, 2007




Esto se acabó




El hecho de que la “Concertación de Partidos por la Democracia” se acabó, es un secreto a voces que discurre día a día como un escalofrío espeluznante las espaldas de quienes mal llevan el peso del Gobierno del país.
La Concertación cometió el mayor error de su breve historia al decidir que Michelle Bachelet fuese su candidata a la Presidencia de la República. No fue un error en el sentido electoral, porque de hecho ganaron. Pero fue una decisión electoral que les costará la pérdida del Poder y la final deconstrucción del conglomerado.
Pinochet ya no existe, y el Régimen Militar es hoy apenas un magro fantasma que recorre Chile como el Viejo del Saco: ese que sólo sirve para asustar a los niños demasiado ingenuos para rebelarse y abrir los ojos a la verdad.
Y la verdad es que en la última elección Presidencial, el país eligió equivocadamente a una mujer que carece de todas las condiciones necesarias para liderar a la Nación, y que lo ha demostrado de manera patente en menos de dos años de desgobierno.
No estoy seguro de que la señora Alvear lo hubiese hecho mucho mejor, pero tengo serias dudas de que, al menos, lo habría hecho mejor que Bachelet, pese a que ninguna de las dos –en realidad ninguno de los candidatos- era ni será lo que el país necesita.
El verdadero problema de Chile radica precisamente en eso: en la total falta de Liderazgo de nuestra “clase” política.
Porque aunque a muchos les parezca que un Lagos, un Frei, incluso un Lavín o un Piñera son cierto tipo de líderes, la verdad es que están demasiado lejos de lo que en realidad implica el término.
Un Líder, un Conductor, un Gobernante, es fundamentalmente alguien que está para Servir a la Nación.
Cuando todos los días veo como los “líderes” políticos del país dan amplias muestras de su soberbia, de su orgullo y de sus no menores ambiciones, me convenzo aún más profundamente de que Chile no logrará nunca llegar a Ser lo que soñamos mientras ellos estén en el Poder.
Y lo peor de todo, es que tampoco veo que haya quienes puedan reemplazarlos.
Por eso, no es que esté particularmente feliz al saber -ya ahora- que la Concertación se acabó, ni tampoco me hace feliz pensar que la Alianza vaya a Gobernar. Eso, pese a que creo que incluso allí es posible que haya algunos verdaderos Líderes valiosos de verdad, que por lo mismo, nunca serán ni han sido candidatos de nada.
Al Igual que Cronos, la Izquierda y la derecha tienden a comerse a sus mejores hijos mientras no haya nadie que les dé una piedra que tragar. Y lo hacen porque está inscrito en su código genético el hecho de que en realidad no son lo que una Nación requiere para llegar a Ser lo que debe Ser: son apenas una pequeña parte –mezquina y a veces abominable- de lo que todos nosotros también llevamos dentro como hijos de esta Tierra.
La falta de liderazgo de nuestra “clase” política, tiene correlato directo con la falta de competencia de aquellos a quienes ellos mismos escogen para implementar sus políticas. El costo de ello –que vemos tan claramente reflejado en el Transantiago-, es que es el Pueblo quien debe pagar día a día los errores de quienes nos Gobiernan.
¡Y ojo!, porque quienes nos gobiernan no son únicamente los miembros del Gobierno y la coalición de Bachelet, sino también la propia Oposición: todos juntos.
En efecto, todos ellos juntos nos Gobiernan, bajo la tutela conspicua de quienes en realidad controlan la política del país: la “clase” económica, que no tiene otra ideología más que el materialismo, ni otro soberano que el dinero como primera lealtad.
Y es ese el motivo verdadero del porqué estamos como estamos, y porque seguiremos estando más o menos igual cuando mis hijos y los hijos de sus hijos tengan edad de pensar en estas cosas.
Porque Chile dejó hace mucho tiempo de tener una Política verdadera.
La reemplazó con una verdadera Economía, y desde entonces, esta gobierna a aquella.
Por eso no sorprende que el Ministro de Economía tenga más “poder” efectivo que el Vicepresidente: porque en este modelo es la economía la que dicta las normas de la política y no al revés.
Y así lo vemos precisamente en el Transantiago con todas sus nefastas consecuencias.
En 1975 En esa época la ETC era una Empresa de Transportes del Estado.
Cierto, estaba plagada de corrupción y mal administrada. Pero funcionaba y funcionaba relativamente bien, porque el Transporte Colectivo se consideraba un Servicio Público, y los Choferes eran precisamente eso: servidores públicos.
Pero ese experimento “socialista y estatizante” debía desaparecer, y así aparecieron las variopintas e infinitas líneas y variantes con que crecimos entre finales de los 70 y mediados de los ’90: desde la diminutas “liebres” de color verde y la mítica “Canal San Carlos” que tenía micros exclusivas para escolares, hasta las recordadas “Matadero Palma”, que eran exactamente lo que su nombre anunciaba.
Luego vino la revolución de los buses amarillos, y -de la noche a la mañana- Santiago dejó de ser multicolor y se volvió del color de la DC.
Y ya en ese momento se notaron los efectos de cambio –estético en muchos casos, porque buena parte de la flota siguió siendo la misma de antes-, que produjo en la población ese primer experimento de “racionalización” del transporte público: la mayoría de los adultos mayores era incapaz de diferenciar una micro de otra, y la confusión de número y recorridos tomó mucho tiempo en resolverse para los pasajeros.
Pero era un sistema “privado”, y -en el Boom de la “empresaritis” de los 90’-, ese concepto tendía a ser sinónimo de “más eficiente”.
Y pasó lo que siempre pasa cuando el Estado no tiene las herramientas necesarias para regular correctamente –sin poner trabas, pero sin ataduras para gobernar-, la labor de los Privados: el sistema tendió a convertirse en un monopolio. Al menos en un oligopolio.
Y fue a esos mismos Empresarios a quienes la propia Concertación les había entregado el deber (del Estado) de brindar un servicio público de transporte para la ciudad, a quienes luego quiso eliminar del mercado precisamente porque habían acumulado demasiado Poder, o quizá, porque había otros interesados en entrar en el “negocio”.
Y así llegamos al Transantiago: de la mano de la nueva enfermedad de la “licitacionitis” laguista.
La “licitacionitis” brotó como la peste, cuando al Gobierno se le ocurrió que –como ellos ya no eran “socialistas” y estatistas, sino “socialdemócratas”, librepensadores y ahora creían en la economía ("social") de mercado-, era mejor despojar al Estado de toda competencia en materia de servicios públicos, y entregarlos en masa y a manos llenas a los privados.
Así nos llenamos de “vías licitadas”, “autopistas licitadas”, “puentes licitados”, “colegios licitados”, “cárceles licitadas”, “viviendas sociales licitadas” (que se conocen mejor como “Casas Copeva” y “Chubi”), y cuanta licitación fuera posible inventar a propósito de desligar totalmente al Estado del deber de implementar y hacerse verdaderamente cargo de los Servicios y las Políticas Sociales.
Y por cierto, detrás de todo ello no estaba en realidad ninguna verdadera POLÍTICA, porque la fundamentación real era -y ha sido siempre- ECONÓMICA.
En Chile Gobierna la Economía, y la “política” sigue sus pasos como un quiltro callejero, mojado y asustado de ladrar demasiado fuerte para no incomodar al amo.
Por eso no deja de causarme una risa sardónica cada vez que escucho que Lagos fue un gran “Estadista”…
En honor a la verdad, deberían decir de una vez por todas que fue un verdadero “Economista”, que es lo que siempre ha sido como se lo reconoció muy justamente el Empresariado de “izquierda y derecha” que lo premió y aplaudió a rabiar en un recordado ICARE.
El efecto de todo esto ha sido un continuo gasto en el pozo sin fondo de los “subsidios” –una miserable compensación Económica a los más pobres-, a expensas de una ausencia total de verdaderas Políticas Sociales.
Y es por eso que -pese al aumento casi obsceno del presupuesto de Educación, Salud y Vivienda en los últimos veinte años-, en Chile la Educación es pésima, no hay Salud, y aún no tenemos casas verdaderamente Dignas para todos los compatriotas de la Nación.
No porque no haya dinero –hoy sobra-, sino porque tenemos a un Estado que ha renunciado a hacerse verdaderamente cargo de esos Servicios Sociales con Competencia, Liderazgo y Visión Política.
Yo creo que esto se acabó.
Porque el país ya no resiste la falta de compromiso de la “clase” política con la Nación.
Porque tenemos un Estado que pesa menos que un paquete de cabritas.
Y porque la casi totalidad de quienes nos Gobiernan, de Izquierda y de Derecha, nada tienen de verdadera visión y formación Política, sino que son engendros bastardos de una cruza híbrida entre materialismo neoliberal marxista, y ambiciones nauseabundas de Poder.
Sin embargo lo que a mí me preocupa no son ellos.
Ellos –como en el calvinismo-, ya están condenados a ser lo que son y han sido, no importa lo que intenten hacer.
Lo que a mí me preocupa de verdad, es ver cómo Chile -como cada uno de nosotros-, no hace verdaderamente nada por sacárselos de encima de una vez y para siempre.
Si los Pueblos tienen los Gobiernos que se merecen, y las Naciones los Políticos que se merecen, entonces de verdad estoy preocupado.
Porque si nos merecemos esto, entonces Chile de verdad ya se acabó.
Y no importa en absoluto cómo le digan de ahora en adelante.
Porque una Nación que no es capaz de generar y escoger verdaderos Líderes que la lleven a asumir su destino, simplemente no merece seguir existiendo.

martes, junio 26, 2007




La catástrofe del Transantiago




Si para Marx “la lucha de clases es el motor de la historia”, para los deconstruccionistas es vital crear las “condiciones de ruptura”, de “fisura” que permitan la emergencia e instalación práctica de dicho conflicto.
Las sociedades tradicionales -incluso aquellas surgidas desde el Neolítico con diferenciación social y económica-, son herederas de los modos de adaptación de la humanidad al entorno que se hunden en el propio origen de nuestra especie.
Son, por ende, Sociedades Orgánicas, integradas y acopladas estructuralmente con el entorno, naturalmente jerarquizadas en torno al liderazgo de un conductor que se hace responsable de dicha autoridad, y en un equilibrio dinámico permanente entre las necesidades del individuo y los imperativos sociales. Son, en síntesis, sociedades armónicas donde incluso el conflicto es parte integral de su organicidad.
De esta forma, dichas sociedades son, por definición, antagonistas –a partir de su propia existencia- de la sentencia de Marx sobre aquello de la “lucha de clases” como motor de la historia.
En realidad, el verdadero “motor” de la historia es, ha sido y será la necesidad de adaptación constante de nuestra especie a su entorno: a su entorno biológico, ecológico, social y cultural, es decir, la necesidad imperativa de evolucionar, ante la posibilidad siempre vigente de extinguirse.
En efecto, si bien el conflicto está presente permanentemente en la naturaleza, ello no implica la existencia de una “lucha de clases”, así como tampoco existe en la naturaleza algo como una “lucha de especies” ni una “lucha de razas” como “motor de la evolución”. Lo que sabemos actualmente sobre la forma en que el conflicto opera en la naturaleza, indica que este es una parte del fenómeno más amplio del altruismo implícito en cualquier sistema social.
De hecho, como señala Maturana: “sin altruismo no hay fenómeno social”, por lo cual el conflicto, en su esencia, es también una expresión del altruismo.
Por ello, el surgimiento de esa visión estrecha de la realidad –la “lucha de clases”- que influyó decisivamente en el Capitalismo, en el Marxismo y en todos sus herederos conceptuales, se fundamentó en las condiciones intelectuales y sociales propias del nacimiento de la Teoría de la Evolución, heredera conceptual a su vez, del primer Capitalismo y su lógica de explotación, dominio y “progreso indefinido”.
Era una época donde el “hombre superior” era el miembro de la alta burguesía inglesa –como Darwin-, y donde el Imperio Británico era la “cúspide de la evolución social, cultural y económica de la humanidad”, del mismo modo como hoy pretende serlo el “American way of life”.
Marx, profundamente influido por las tesis de los primeros Neodarwinistas, hizo suya la idea de la “lucha por la supervivencia del más apto” y la transformó en el fundamento conceptual de la “lucha de clases” como “motor de la historia”.
Sobre esa base teórica, pronosticó –desacertadamente- que dicho conflicto surgiría en los países con mayor “desarrollo social” (otra idea surgida del racionalismo) de Europa, particularmente en Alemania.
Por ello, los primeros revolucionarios quedaron bastante confundidos al constatar que la Revolución marxista había triunfado en un país que apenas venía saliendo del feudalismo: la Rusia de los zares.
La visión de la naturaleza como una “bestia asesina sedienta de sangre”, y de la “lucha por la supervivencia con garras y dientes”, se enmarca en el progresivo deterioro de la relación del Hombre con la Naturaleza que comenzó a implantarse en Occidente con la imposición del judeo-cristianismo, y su completo rechazo a la fundamental unidad del ser humano como Cuerpo y Mente, y su acoplamiento estructural con la Naturaleza.
De esta forma, el rechazo del “cuerpo” como sujeto del pecado, fue equivalente al rechazo de la naturaleza a favor de la salvación del “alma”.
Por ello, la naturaleza debía ser “conquistada”, “dominada” y puesta “al servicio de los hombres”, así como el “cuerpo” debía ser preservado del “pecado”, castigado por sus “debilidades carnales” y mantenido en la “pureza”, en perfecta sintonía con los dictados de la Torah. Como señala Jacques Derrida- “la libertad nace de la aceptación, la Torah se acepta antes de conocerla”.
Por ende, el rechazo a la naturaleza debe aceptarse sin siquiera llegar a conocerla. Y sobre ello se basa por completo el triunfo del materialismo.
En efecto, todos los materialistas, desde Abraham hasta George Bush, parten de supuestos no comprobados sobre la naturaleza en su pretensión de llegar a dominarla y dirigirla, y de paso, dominar a todos los “reyes y reinas” de la Tierra.
Así, la misma escatología hebraica que se encuentra en el substrato del capitalismo y el marxismo, está plenamente vigente en su actual descendiente conceptual: el Deconstruccionismo.
Pero, como comenzamos señalando, cuando no existe lucha de clases –o ella está “larvada”-, para el deconstruccionismo es vital crear las condiciones para que surja.
Adicionalmente, como los fundamentos del deconstruccionismo nacieron junto a las barricadas de Mayo del ’68 en Paris, no es necesario que los actuales gobernantes herederos conceptuales de esa época –Lagos o Bachelet por ejemplo-, tengan cabal conciencia de sus postulados para que los apliquen de manera automática –es decir, como verdaderos robots-, en el diseño de sus “políticas públicas”.
Así ha quedado de manifiesto, por ejemplo, en el denominado “proyecto estrella” del gobierno, el Transantiago.
Mucho se ha hablado de los nefastos efectos de este proyecto de transporte urbano para Santiago, pero muy pocos o casi nadie ha hecho notar el impacto neto que su implementación está teniendo en el tejido social de la Capital, ni de sus fundamentos teóricos primarios.
El Transantiago es el mayor experimento de Deconstruccionismo práctico que se ha realizado en Chile hasta ahora, y quizá uno de los más emblemáticos a nivel mundial.
En efecto, literalmente se “deconstruyó” el antiguo sistema de transporte, para reemplazarlo por otro que -entre sus principales características- contempla:
a) Centralización y Administración Vertical del sistema: como herramienta de “dominio” “dirección” y “control” del “tránsito social”.
b) Definición estructurada, centralizada y vertical de una nueva “malla de recorridos”: en oposición al sistema de “desafío/respuesta” que existía anteriormente (“dirección” contra “adaptación”).
c) Re-segregación y Clausura de las Comunas periféricas de la Capital: ahora encerradas detrás de un anillo de “alimentadores”, aparte del anillo de “vías licitadas” que representa la Circunvalación Américo Vespucio y las restantes calles concesionadas.
De este modo, se exacerba la noción de “luchas de clases”, alimentada por los efectos de clausura del sistema de transporte en los márgenes de dominio del Estado.
En efecto, por definición, las Comunas “marginales” son “áreas de especiación cultural” –ecotones culturales- donde el sistema no logra penetrar completamente (ver “Raza, racismo, antirracismo y evolución”).
d) Exacerbación del conflicto social: el sistema alimenta de manera permanente el malestar social, y conduce de manera expedita al estallido violento de las demandas.
La respuesta del Estado es a la vez, mayor represión, y mayor cesión ante los efectos que pueden suponer mayor conflictividad, como el posible aumento del valor del pasaje.
e) Ausencia de Responsables, ausencia de Razón: ni Lagos ni Bachelet, ni los Ministros, ni los Técnicos, ni la AFT (Capitalistas), ni los Operadores o los choferes son responsables.
Se deconstruye entonces la “razón de Estado” –que siempre debe obedecer a una verdadera responsabilidad para con la Nación-, y se actúa desde la “sinrazón puesta en la marginalidad, actuando como formas de contrapoder”, parafraseando a Foucault.
Como señala Manuel Gross en Atina Chile:
“Ahora, en el colmo de la irracionalidad que rodea todo lo relacionado con el Transantiago, debido a la inminente quiebra financera del consorcio AFT, formada principalmente por los cinco mayores banco de este país, el gobierno ha decidido aportar nuevos fondos al sistema, pero... esos fondos no saldrán de los bolsillos de los bancos involucrados en el fracasado proyecto, sino que (manteniendo la tradición de que en Chile las cagadas públicas "las paga Moya"), esos fondos saldrán del erario nacional, en un cómodo préstamo a cuatro años plazo, cuyas tasa de interés y factibilidad de devolución son desconocidas.
Lo que no es desconocido es que las utilidades de los bancos miembros del AFT no sufrirán ni una milésima de disminución y seguirán siendo las empresas más rentables de Chile, para mayor gloria de la oligarquía económica que reina en esta nación y para mayor indignación de los usuarios de la locomoción colectiva, que son quienes finalmente estarán pagando con sus sacrificios, por muchos años, los costos del plan Transantiago”.
f) Se conforman nuevos centros de Poder: En las estructuras orgánicas el poder se haya disperso, no concentrado, y diluido dinámicamente entre todos los componentes de la estructura.
En las estructuras materialistas, el poder tiende a concentrarse piramidalmente en forma estática y permanente.
El Transantiago ha conformado a lo menos tres nuevos poderes fácticos: La AFT (Administrador Financiero del Transantiago); las Empresas Concesionarias –que sólo pueden “ganar”-, y los Choferes, que ahora tienen “herramientas de lucha y coacción” concretas, como lo han demostrado ya en tres ocasiones.
Se verifica por tanto, una “inversión” de principios y valores predominantes: el Transporte Público siempre había sido concebido como un Servicio Público. Ahora es concebido como un Negocio, y este proceso equivale a una anulación del sistema de poder vigente, ya que el Estado ahora no es responsable por este servicio, que pasa a depender enteramente de los privados.
g) Se generan puntos de catástrofe: Recordemos la definición de Félix Guatari: se han de constituir nuevas “máquinas de guerra revolucionaria” plasmadas en nuevos “agenciamientos de deseo y lucha de clases”, capaces de superar la “clausuras” sistémicas.
Como vimos antes, el sistema ha generado la re-segregación y clausura de las Comunas marginales, y con ello ha permitido la emergencia de “puntos de catástrofe”, que actúan como “fisuras” o “quiebres” del sistema de poder imperante, funcionando como “nuevos aparatos de guerra”, que deben ejecutar una “violencia fundadora”.
En efecto, dichos focos de conflicto no han tardado en aparecer, por ejemplo, cuando la Estación del Metro Las Rejas debió ser cerrada, y Carabineros reprimió duramente la protesta de los pasajeros que esperaban movilizarse.
El punto de catástrofe final, representado por la posibilidad empírica de aumento del costo del pasaje, ha intentado ser evitado por todos los medios. Sin embargo, dicho esfuerzo no elimina las causas del problema ni los focos de conflicto. A lo sumo, sólo retrasa la emergencia de un estallido aún mayor de violencia social, con lo cual –paradojalmente- incrementa exponencialmente su futura potencia.
El resultado neto de todos los procesos que hemos descrito, es el deconstruccionismo del tejido social en todos sus niveles:
· Las familias resultan afectadas: ya que los padres disponen de menos tiempo para estar en casa, y se encuentran sometidos a un mayor nivel de estrés diario por la ineficiencia de sistema. A su vez, los niños y jóvenes resienten dicho impacto por la ausencia del padre o la madre durante la mayor parte del día, y finalmente, la relación de pareja se ve afectada en la calidad de su vida afectiva, sexual y en la convivencia diaria.
· Las comunas periféricas soportan el mayor impacto: ya que los tiempos de desplazamiento hacia los centros de producción han aumentado en algunos casos a más del doble de tiempo, y –por otra parte-, porque el sistema termina generando una nueva “barrera a la integración”, menoscabando el libre tránsito de las personas por la ciudad.
De hecho, dados los problemas de desplazamiento que impuso el sistema, las personas tienden naturalmente a evitar tener que salir de sus comunas, a menos que sea indispensable.
El efecto concreto es una segregación aumentada, y una clausura de los espacios de socialización de las personas: de un modo muy gráfico, hoy los pobladores del borde de Santiago se encuentran literalmente “encerrados” por el anillo de alimentadores del sistema, que –además-, están pensados en una proyección radial desde el Centro de la Ciudad, y han dejado sin comunicación directa a Comunas contiguas (por poner un ejemplo, ahora no hay recorridos directos entre Pudahuel y Renca).
· Los trabajos resultan afectados: ya que el impacto del sistema se traduce en una disminución directa de la productividad diaria por los atrasos, inasistencias, falta de sueño y estrés de los trabajadores, así como la pérdida de la “sensación de bienestar” que el propio empleo produce. En efecto, tener que “ir a trabajar” en las condiciones actuales es un nuevo problema, no una condición necesaria para producir.
De este modo, las condiciones de empleabilidad de los habitantes de la periferia tienen nuevas desventajas: primero, por el omnipresente clasismo en la asignación de los empleos, y –ahora-, por las dificultades empíricas de desplazamiento a los centros de producción.
· La competitividad resulta afectada: ya que el impacto del Transantiago en las Empresas se refleja en una disminución de la productividad a todos los niveles, por el hecho de que el sistema ha afectado transversalmente a la población sin excepciones.
De hecho, por ejemplo, aún para los trabajadores que se desplazan en automóvil el sistema también ha generado un problema, por el notorio aumento en la congestión de tránsito diaria, por lo cual ellos tampoco están libres de problemáticas similares a quienes deben usar el transporte público.
· Otros sistemas de transporte resultan afectados: como señalamos, los automovilistas están afectados, pero –en mucho mayor nivel-, el Metro de Santiago ha terminado por encontrarse al borde del colapso por el explosivo aumento de la demanda, que se ha duplicado desde la entrada en operaciones del sistema.
El efecto del Transantiago, entonces, se multiplica y amplifica a todos los niveles de de movilidad de las personas en la Ciudad, y se proyecta incluso fuera de esta.
· La salud de la población se resiente: ya que las largas esperas del transporte en el frío y la lluvia, afectan directamente a los usuarios, en particular a los niños y la tercera edad, pero también al segmento productivo de la población.
· La convivencia social se deteriora: de hecho, a los efectos netos de las aglomeraciones en el Metro y las micros –abusos deshonestos, aglomeración, incomodidad, robos e incluso muertes-, se suma una sensación extendida de malestar, desagrado, tensión y violencia apenas reprimida.
Con lo antes señalado, es claro que la política deconstruccionista del “Gobierno contra el Estado” (ver antes), tiene uno de sus mayores ejemplos en el Transantiago, y ha producido una de las “fisuras” más formidables en el tejido social del país, como nunca antes en su historia se había generado.
Por ello, se puede pronosticar con probabilidad, que la posibilidad de un estallido social de grandes proporciones se encuentra latente y en aumento.
De no mediar entonces, una completa reestructuración de sistema basada en:
· Volver al modelo de recorridos basados en “desafío/respuesta”
· Desconcentrar el poder de la AFT, las Empresas y los choferes
· Reinstalar la lógica del transporte como un Servicio Público, es decir, como una responsabilidad del Estado
La posibilidad de una agudización del conflicto social, y su expresión final en un “Punto de Catástrofe” de gran magnitud, es potencialmente inevitable.
En este caso, el peor escenario es un completo colapso no sólo del sistema de transporte, sino de la propia estructura política que le ha dado cabida.
Por ello, lo que hemos visto esta semana en el Congreso, con la aprobación del un plan de financiamiento únicamente para “mantener” funcionando el sistema, es un síntoma claro de la ceguera conceptual del Gobierno, de los Legisladores y de la “clase política” en general.
Ante ello, el triunfo de la “máquina de guerra” del Deconstruccionismo no es una profecía: es casi un hecho.

viernes, junio 22, 2007



El espejismo democrático

La democracia ha dejado de ser una realidad.
Los responsables de las organizaciones que ejercen el verdadero poder no son elegidos, y el publico no esta informado de sus decisiones.
El margen de acción de los estados es cada vez mas reducido por los acuerdos económicos internacionales sobre los cuales los ciudadanos no han sido consultados, ni informados.
Todos estos tratados elaborados estos últimos cinco años (GATT, OMC, AMI, NTM, NAFTA) tienen como objetivo final: la transferencia del poder de los estados hacia organizaciones non-elegidas, bajo el proceso llamado de "globalizacion". Una suspensión proclamada de la democracia habría provocado una revolución. Es por eso, se ha decidido de mantener una democracia de fachada o ilusoria, y de desplazar el poder real hacia nuevos centros.
Los ciudadanos continúan a votar, pero su voto ha sido vaciado de todo contenido real. Ellos votan por políticos que no tienen poder real.
Es por que ya no hay nada que decidir que los programas políticos de "derecha" y de "izquierda" han llegado parecerse o asemejarse en todos los países occidentales.
Para resumir, no tenemos la elección del plato pero tenemos elección de la salsa. El plato se llama "nueva esclavitud", con salsa de derecha pimentada o salsa de izquierda agri-dulce.

La desaparición de la información
Desde el principio de los años 90, la información ha desaparecido progresivamente de los medios de comunicación destinado al publico en general.
Al igual que las elecciones, los noticieros televisivos continúan de existir, pero ellos han sido vaciados de todo contenido.
Un noticiero en televisión contiene máximo 2 a 3 minutos de información verdadera. El resto esta constituido de temas "tipo revistas", reportajes anecdóticos, hechos diversos, micro-sondeos y reality-shows sobre la vida cotidiana.
El análisis periodístico y especializado, así como las emisiones de información han sido prácticamente suprimidos.
La información ha sido reducida desde ahora a la prensa escrita, leída por una minoría de personas.

La desaparición de la información es síntoma palpable de que nuestro régimen político ha cambiado de naturaleza.

jueves, junio 21, 2007


Se incendia el tablero sionista, y ya no quedan bomberos

Perdieron la elección "democrática" con Hamás en enero de 2006. Re-invadieron Gaza y lanzaron una masacre militar para destruir a Hamás en junio de 2006. Fracasaron con la re-invasión luego de masacrar a 400 palestinos en diciembre de 2006.Inventaron la "guerra civil" en enero de 2007, creyendo que estaban en la "zona verde" fortificada de Irak.Y al final, perdieron la guerra y el control militar y político de Gaza en junio de 2007, con su "ejército interno" (Abbas y Al fatah) huyendo vergonzosamente a Cisjordania. Y ahora, después de probar la medicina de la derrota vendida mediáticamente como si fuera una "victoria", van por otro fracaso: el bloqueo de Gaza y el aislamiento internacional de Hamás con la complicidad de la ONU, los "aliados árabes", los "gobiernos democráticos" del mundo occidental, y las grandes cadenas mediáticas del lobby judío (neoyorkino y europeo) que modelan, al gusto del Pentágono y de Wall Street, la "opinión pública internacional". Con un detalle a tener en cuenta: ya no están adentro de Gaza (su "caballo de troya" Abbas-Al Fatah fue expulsado de todos los lugares que solía frecuentar), y ya no tienen quien les señale los "blancos" para los bombardeos "quirúrgicos" a poblaciones civiles y las operaciones de "asesinatos selectivos" contra dirigentes y militantes de la resistencia palestina.Y tampoco tienen a la CIA y Al Mossad diseñando y organizando cómodamente el "enfrentamiento entre palestinos" desde el cuartel general de Al Fatah en Gaza. Y van a tener que exponer nuevamente sus tropas, tanques y aviones en bombardeos genocidas a "cara descubierta" no solamente en Gaza, sino en todo el Medio Oriente. Mal ejemplo, este de la derrota del "agente Abbas" y de su armada brancaleone de contención "terrorista" en Gaza (Al Fatah), que puede ser peligrosamente imitado en Irak, Afganistán, Jordania, Egipto y otros países con "gobiernos aliados" que empiezan a pedir auxilio.En Líbano, con Hezbolá perdieron la virginidad de la "potencia superior", y la supremacía de su poder aéreo se dio de bruces contra el costo político-internacional de un genocidio en masa fuera de tiempo en la historia militar.En Gaza fracasaron con el espantapájaros de la "guerra civil" y el gobierno títere de Abbas manejado por control remoto, y en Irak y Afganistán los muertos se están devorando a la máquina de picar carne de la CIA y van por la conquista de las bases yanquis y de la súper-embajada.Ya queda muy poca "democracia con fusiles" para vender, Bush se está por jubilar, y los cimientos de la "opción militar" y las topadoras de Tel Aviv parecen estar en estado vegetativo como Sharon, el general al que le gustaban con locura las masas con manteca de la Casa Blanca. Bienvenidos a la complicada agenda del "Sionismo Capitalista Sociedad Anónima" en Medio Oriente y los territorios palestinos. Bienvenidos al "infierno islámico", mucho más fuerte, atrapante, creíble, justiciero y violento que una película de Hollywood contada por directores sionistas.Un "infierno islámico" que pronto, al igual que el calentamiento global, va a empezar a arder en las narices de los que, con el cerebro formateado por el "pacifismo" y la "democracia" made in USA, legitiman las masacres del sionismo depredador de pueblos pensando que el ombligo del mundo nace y termina en la pantalla de los televisores programados por la "civilizada" sociedad de consumo capitalista.Y como la pirámide del "bien" y del "mal" está invertida (no gobierna el "Dios" cristiano de las mayorías, sino el "Diablo" sionista de las minorías), ahora parece que se acerca el reinado del bien (disfrazado de "eje del mal") para equilibrar un poco la historia.

miércoles, junio 20, 2007

Hola este es un sueño cumplido desde hace mucho crear mi propio blog donde exponer temas que en lo particular me apasionan mucho y creo sinceramente tienen un gran interés para las personas que realmente les gusta saber la verdad de la cosas y estar informadas, todo lo que acá publique es fruto de muchas horas de estudio y dedicación explorando la red en mis ratos de ocio en el trabajo y en casa, y en ella quiero exponer temas nacionales e internacionales que sin darnos cuentas nos afectan a todos, ya que los medios de comunicación tanto nacionales como internacionales solo se dedican a idiotizar a las personas y esconder la verdad detrás de noticias sin ninguna relevancia (espectáculos deportes farándula etc…)

Bueno espero mi esfuerzo les guste y que comenten mis artículos que tratare en lo posible de subir diariamente…
Para empezar comenzaremos con una pequeña descripción de quienes son realmente los amos del mundo (las trasnacionales) y cual es realmente su poder sabiendo estos datos podremos explicar muchos acontecimientos que ocurren en nuestro querido país….

Recuerden “solo la verdad nos hace libre”


El poder ya cambió de manos
Los verdaderos amos del mundo ya no son los gobiernos, sino los dirigentes de grupos multinacionales financieros o industriales, e instituciones internacionales opacas (FMI, Banque mondiale, OCDE, OMC, bancos centrales). Además, estos dirigentes no son elegidos, a pesar del impacto de sus decisiones sobre la vida de los pueblos.
El poder de estas organizaciones se ejerce sobre una dimensión planetaria, siendo que el poder de los Estados esta limitado a una dimensión nacional.
Por otro lado, el peso e influencia de las empresas transnacionales en el flujo financiero ha sobrepasado al de los estados hace mucho tiempo.
La dimensión transnacional, más ricos que los estados, pero también principales fuentes de financiamiento de partidos políticos de todas las tendencias y en la mayoría de los países, estas organizaciones, de hecho, están por encima de las leyes y del propio poder político, por encima de la democracia.
He aquí una lista de las cifras de ingresos de algunas multinacionales, comparados con el Producto Interno Bruto de diferentes Estados. Esta lista es lo suficientemente ilustrativa sobre el poder planetario que estas empresas están adquiriendo.
Un poder siempre mas desmesurado por el fenómeno de aceleración de las fusiones entre transnacionales.

Cifras de ingresos o PIB, en Miles de Millones de Dólares Americanos

Cifras 1999, excepto cifras en itálico que son de 1992Fuentes: Banco Mundial (World Development Report 1998-1999), Forbes, The Nation, Institut de recherche des Nations Unies pour le développement social (States of Disarry, Ginebra, 1995), Courrier International, Le Monde Diplomatique